sábado, 14 de junio de 2014

XIX Hiru Haundiak

XIX Hiru Haundiak (kronika) - XIX Los Tres Grandes (crónica)
Ondategi - Araia (14/06/2014)

Mira que desde que empecé a escribir este blog, cada vez que corría una carrera, ese mismo día ya tenía más o menos preparada la crónica para, al día siguiente o dos días después, ya con la clasificación y alguna foto extra además de las de mis seguidores particulares :-P y con un repaso general, publicar la crónica. Pues esta carrera me ha hecho cambiar mis hábitos, y es que estaba tan baldado que no tenía ni ganas de subir el track al Endomondo, algo que también suelo hacer nada más llegar a casa. También tiene algo que ver que este post es, como la carrera, algo más larga de lo normal jeje

Bueno, vamos al tema, esta carrera ya sabía que iba a ser dura, 100 kilómetros yo hasta ahora solo los había hecho en coche, bueno, y en autobús, tren, avión, digamos que vehículos con motor, lo de a pata, como que no, y ahora ya lo puedo confirmar, ¡¡es dura de coj**es!! El recorrido, para quien no la conozca, consiste en ir desde Ondategi, al lado de Gopegi, hasta Araia, pasando por los tres montes más emblemáticos (ya que no siempre son los más altos) de las tres provincias del País Vasco, el Gorbea (Araba), el Anboto (Bizkaia) y el Aizkorri (Gipuzkoa), pasando entre monte y monte por bastantes otros montes menos conocidos pero no por ello despreciables, en total 100 kilómetros y 24 horas de límite para acabar, de las 00:00 a las 24:00 del sábado.

Perfil de la prueba
Todo empezó el viernes a las 17:00 (sí, 7 horas antes de la carrera), hora a la que había quedado con +Andoni Garcia, mi gran compañero de carrera, o más bien yo el suyo... para ir a la estación de tren y tomarnos un café antes de partir a las 18:00, en tren claro, hacia Araia. Ahí vamos los dos bien cargados, Andoni con mochilón, ya que dentro lleva la mochila que va a llevar durante la carrera y además la ropa de carrera y demás cachivaches, yo con dos mochilas, parece que nos vamos de vacaciones. De camino a la estación me encuentro con +Pedro Marquinez, que está con su cuadrilla de despedida de soltero, su despedida, disfrazado de pilingui jaja sin saber a donde iba a ir claro está. En la estación hemos quedado con el +Carren, que se toma un café con nosotros, para después desearnos suerte y despedirse de nosotros desde el andén, como en las películas que se va la gente a la guerra... ¡¡adiós Carren, espero volver a verte!!!

El tren nos lleva en un tris-tras a la estación de Araia, que descubrimos, tras dar una vuelta por el pueblo y preguntar a una señora, que está en Albeniz, a dos kilómetros de Araia. Bueno, ¿que son dos kilómetros cuando tenemos 100 más por delante? Entre pitos y flautas, un refresco en el bar de la plaza, etc. a las 19:20 estamos ya con el dorsal-chip y la bolsa de corredor, o de la compra más bien jaja Dentro de la bolsa hay una mochila (ya tengo tres) bastante chula, un libro de la Hiru Haundiak, un buff, el vaso que hay que utilizar durante la carrera y un litro de caldo de pollo, por si ya iba poco cargado. Ya con todo los necesario para la carrera nos sentamos a esperar a que empiece la charla técnica que va a dar la organización, y que ha sido la razón principal de que fuésemos tan pronto a Araia, que es a las 19:30. Estamos muy cómodos sentados en un bordillo del frontón, pero para las 19:45 ya nos empezamos a extrañar de que no haya ni rastro de la charla, así que preguntamos a un organizador, que nos confirma que la charla no es en ese frontón, sino en el polideportivo de la entrada de Araia, a la que ya si llegamos es para verla acabar... joder, nos está saliendo todo a pedir de boca...

Así que nada, de ahí hasta las 22:30, que es cuando salen los autobuses con dirección a Ondategi, nos da para cenar unos bocatas, tomarnos unos bisolanes, cambiarnos de ropa en un bar y empaquetar todo de mala manera en las mochilas, hacer felices a un par de abuelitas regalándolas dos litros de caldo de pollo, y esperar un buen rato. Para coger el autobús un buen cristo, porque hay tropecientas personas intentando montarse, pero al final cada uno tiene su sitio y acabamos en Ondategi a las 23 y poco. Qué poco se tarde de Araia a Ondategi y lo que nos va a costar hacer el camino de Ondategi a Araia...

Esperando al bus (foto Amaia Larruzea)
Gopegi está petado de gente, parecen fiestas, porque además hay montado un escenario con música y pantalla gigante, todo un espectáculo. Ya solo quedan los últimos preparativos para empezar. Tras una charla por parte de la organización y un minuto de silencio por una integrante de la asociación Manuel Iradier recientemente fallecida, se da paso a la cuenta atrás para la salida.
La salida tenemos que hacerla 1600 personas por una calle no muy ancha, así que la hacemos andando, ahora lo importante es no perdernos Andoni y yo. Nada más salir hay una curva a la derecha y un puente, donde según pasamos empezamos a oír gritos de: "que se ha caído, qué se ha caído". El puente cruza un cauce de un río con muy poco agua, de dos a tres metros de altura. Ya hay mucha gente, público en general, que están, imagino, intentando ayudar. Por lo que se a la hora de escribir esto, era un fotógrafo el que se cayó, y debe tener bastante magullado un codo y alguna costilla. Espero se recupere pronto y bien.

Después de este incidente empieza la carrera en sí, ahora sí. Yo nunca había corrido de noche, y menos por el monte. Ahora estamos aún por el pueblo, pero es un espectáculo ver la hilera de frontales. No parece ni de noche de la gente que hay, además de gran cantidad de público, y eso que es medianoche. Estos primeros kilómetros camino a la cruz del Gorbea los hago muy a gusto. Como hemos salido bastante atrás vamos ganando posiciones hasta quedarnos entre unos grupos que van más o menos a nuestro ritmo. A Andoni ya le veo con ganas de ir más rápido pero no no no, que queda muuuuucho, así que a ratos se me adelanta para esperarme algo más adelante. La parte final del Gorbea la hacemos en un grupeto que va a bastante buen ritmo. En esa parte final hace mucho viento, bastante frío, y se ven nubes de niebla pasar por la luz de los frontales, pero que no quitan apenas visibilidad. Es increíble ver la cantidad de gente que hay animando en la cima, ¡qué ganas! jaja

En la cima del Gorbea (foto 42195)
Son más o menos la 1:45, toca la bajada del Gorbea, que debe ser bastante más pronunciada que la subida. Esto ya está más complicado hacerlo de noche. Con los frontales a toda potencia, y con precaución, esta complicado, cuando cojo velocidad no me da tiempo a ver bien el camino que hay por delante... Aún así, tras la primera parte de la bajada, que es la más empinada, empiezo a coger confianza y también velocidad, hasta que resbalo con una rodera y caigo de medio lado. Arriba rápido y aquí no ha pasado nada, sigo para adelante y a los 50 metros otra vez... igual es hasta la misma rodera, porque no había pasado nada de tiempo, y caigo igual, de lado, pero esta vez me doy un golpe en el muslo con una piedra. Andoni viene detrás y me pregunta a ver que tal. Pues bien, el muslo un poco magullado, pero en caliente parece que no duele mucho, ahh, y tira tu delante si eso jeje

Sobre el kilómetro 20 ya se ha acabado la bajada y toca un camino bastante llano hasta Otxandio, en el kilómetro 27, donde está el primera avituallamiento sólido de la carrera. En esta parte, que debería haber sido bastante cómoda, tengo mi primer "vía crucis" en forma de retortijones de tripa. Bufff, intento seguir, a ratos se me pasan, pero luego me vuelven y me quedo clavado. Andoni me va esperando, así mal voy, no es ni el kilómetro 25... Tras hablarlo, decidimos que lo mejor es que me vaya a unos arbustos :-D Dejo mi mochila al cuidado de Andoni y ale, con lo señorito que soy yo y ahí estoy, adentrándome en medio del bosque, de noche, con solo la luz de mi frontal... Bueno, tras salir de la selva vasca dando un susto a algún corredor desprevenido toca seguir hacia Otxandio, parece que ya estoy mejor, pero poco a poco me van volviendo los retortijones. De mala manera llego al avituallamiento de Otxandio, que es en un polideportivo y voy directo al W.C. donde tengo que "robar" un royo de papel del baño de las chicas (no me vio nadie jiji), será porque ya han pasado unos cuantos por delante mio... Tras desahogarme de nuevo, toca alimentarse algo. No tengo mucho apetito, la verdad, pero los gajos de naranja me entran como gominolas, me como 6 o 7, y un par de plátanos, que dicen que son buenos para la tripa. Ya de paso les pregunto a los de la cruz roja a ver si tienen algo para la tripa y dicen que no tienen nada, que ya hay unos cuantos como yo, y que puedo coger una manta y sentarme un rato hasta que se me pase. Todo esto me lo dicen señalando a una grada del polideportivo donde hay 5 o 6 personas sentadas arropadas con una manta :-( No tengo nada de buen cuerpo, y cuando veo a esos compañeros de sufrimiento ahí con su mantita me dan ganas de unirme al grupo y dejar la carrera. Este ha sido uno de los mayores puntos de inflexión, ¿me quedo en Otxandio? Llevo mucho tiempo con esta carrera en mente, y tengo a Andoni ahí esperándome, ¡no puedo abandonar!! Decido ir otra vez al W.C., echar todo lo que tenga que echar, y que sea lo tenga que ser. La suerte está echada. Al final hemos estado media hora en Otxandio, pero si no lo estoy igual no llego a meta...

Tras este "escalofriante" episodio, entro en modo crucero, trote en llano, trote un poco más rápido en bajada y, lo más habitual, andandito en la subida. Ahora hay que poner rumbo al Anboto, monte que por cierto no he subido nunca, y que pese a ser el más bajo de los tres grandes, es el que tiene fama de más duro. Hasta el Anboto hay 12 kilómetros picando casi todos ellos hacia arriba, así que manos a la obra. Lo más significativo de estos kilómetros, además de un corredor que en vez de con frontal va con una linterna de esas tochas con asa y que tienen una luz roja más pequeña en la parte de arriba, fue ver el Anboto a lo lejos entre las ramas de los árboles que rodean el camino. Aún es de noche, no han dado las 5 de la mañana, y la cima del Anboto se ve como un árbol de navidad, un triángulo con todo luces de frontales como si fueran las típicas ristras de luces que se ponen en Navidad, es para verlo.
Para las 5 y media ya estamos en las inmediaciones del Anboto, con el sol saliendo ya por el horizonte. Como ya he comentado antes, no lo he subido nunca, así que voy viendo riscos de piedra y preguntándome cuál voy a tener que subir. Sigo sin tener mucho fuelle, y solo de pensar en lo que me viene ahora me desmoraliza totalmente. Ya antes de llegar a los pies del monte Andoni se me escapa, yo ahora a mentalizarme para subir el que dicen monte clave del HH y que descarta a más de un corredor. Pasito a pasito y sin prisa pero sin pausa.

Y así llego al comienzo de la subida propiamente dicha, el cono final, subida que es corta pero intensa, poco más de medio kilómetro con casi el 50% de desnivel. Justo en el comienzo hay un grupo de chavales animando, y con menudo ímpetu además, no se dejan a ningún corredor sin darle unos buenos gritos de ánimo. Deben estar, como los corredores, de gaupasa, porque se les ve la acampada ahí al lado del camino, con los sacos y demás. Yo creo que algo más que café ya se habrán tomado para aguantar esta noche con esos ánimos jeje pero esos grupos son los que dan alegría y son una anécdota a recordar, no va a ser todo correr y correr y andar y correr.
Antes de contar como fue la subida, comentar que este año se había cambiado un poco el recorrido para evitar subir a la cima y hacer la bajada por otro camino que debe ser bastante peligroso. Antes de la carrera surgieron dos teorías de por qué esto, una decía que era para proteger a un pájaro que debía anidar por allí (¿el alimoche?), y la otra que era para evitar hacer la bajada por el otro lado, que debía ser bastante peligrosa y ya debió de haber un accidente la edición anterior. Yo me inclino más por la segunda opción, o incluso puede que las dos sean razones, el caso es que en total se dejan de subir los últimos 140 metros hasta la cima y se baja por el mismo lado que se sube, algo de lo que se había quejado más de uno, ya que subir y bajar por el mismo sitio en un camino tan empinado no es que sea lo más indicado para evitar accidentes...

Ahora sí comienzo la subida, y no defrauda, son continuos escalones entre rocas y ramas, con piedrillas y hojarasca por todos los lados. En cuanto a lo de subir y bajar por el mismo lado, ningún problema, ya que excepto en contadas ocasiones en las que se cruzan los caminos (me parece recordar que solo una al principio y otra en la cima, inevitable), se va por caminos paralelos y totalmente separados. Esta subida, pese a lo corta que es en cuanto a distancia, se me hace larguísima en el tiempo. He empezado con el frontal y amaneciendo y llego a la cima ya bien de día, más o menos media hora. Me he tenido que parar un par de veces a coger aire, ya que no me van ni las piernas ni la caja, estoy hecho unos zorros. Un rato antes de llegar a la cima me había cruzado con Andoni, que me ha gritado que me espera abajo, me da que se va a tirar un buen rato esperando... Esta subida me ha convertido en un ferviente defensor de los alimoches, que me evitaron otros 140 metros de suplicio, ¡gracias!
La bajada va a ser otra cosa, subir con estos desniveles no suele ser complicado, más haya de lo que cuesta, bajar sin embargo puede ser peligroso. Y nada más empezar lo confirmo en mi trasero, resbalón y de culo al suelo. Me ha dado tiempo a poner los brazos (no se si esto lo van a agradecer mis hombros...) así que no me he hecho nada, pero al resbalarme la pierna hacia adelante me ha hecho un amago de subírseme el gemelo, uuhhhh, me echo rápidamente a un lado a sentarme y estirar. Ya que estoy ahí sentado aprovecho, además de para beber agua, para guardar el frontal y cambiar el buff de la cabeza por una gorra. También engancho los palos en la mochila, ya que para bajadas de este tipo yo soy de los que prefiero tener las manos libres. Tras unos minutos compruebo que el gemelo está en su sitio y me meto en la hilera de corredores que están bajando. La bajada es muy lenta, con varios parones, ya que hay que ir en fila india, pero sin incidentes. Abajo, justo pasando el grupo de chavales que siguen animando como locos, veo a Andoni, lleva casi media hora esperando... así que cojo los bastones otra vez y a seguir, que Andoni ya no se tiene ni que acordar de como se corre :-P

Ahora hay casi 20 kilómetros hasta Landa (casi una media maratón!!!), segundo avituallamiento sólido y otro de los puntos clave de la carrera, donde la gente suele decidir si acaba o no la carrera. En esos 20 kilómetros hay dos buenas tachuelas, una bien gorda, el Orixol, y otra más peque, el Jarindo. Y el Orixol llega apenas han pasado un par de kilómetros desde la bajada del Anboto, y llega además con unas rampas del copón. Tengo las piernas rotas, apenas puedo hacer la subida paso a paso, y menos mal que tengo los bastones... Andoni tira otra vez para adelante y yo, como en Anboto, me centro en ir poco a poco pero sin parar, a Landa llego fijo. Estos kilómetros, casi desde la cima del Orixol, donde recupero un poco, y hasta Landa, los hago viendo casi siempre a la misma gente. En las subidas me sigo quedando clavado, subiendo a ritmo de caracol, y pasándome bien de gente, pero las bajadas y llanos los hago a trote, y casi todo el resto de corredores sigue yendo andando, así que ahí les paso yo. No exagero si digo que con algún corredor nos pasamos y repasamos 4 o 5 veces entre nosotros. El Jarindo, que en la carrera de Jarindo-Albertia lo hice en un periquete, aquí se me hizo duro duro, una demostración más de la teoría de la relatividad de Einstein :-D Aún así, estos kilómetros los he hecho decentemente rápido, cuando llego a Landa veo a Andoni nada más entrar en el recinto de avituallamiento y me comenta que apenas lleva un cuarto de hora, menos que lo que me ha tenido que esperar en el Anboto jeje

En Landa ni me planteo lo de retirarme, eso fue en Otxandio y por razones fisiológicas, retirarme por cansancio no entra en mis planes. Tras estar un rato tirado en el suelo, me levanto de mala manera para acercarme al avituallamiento, donde empiezo a devorar gajos de naranja y sandía. Luego cojo mi mochila de Landa, donde dejo el frontal, pilas de repuesto y demás cosillas que ya no voy a necesitar. Dejo también las barritas y alguna otra cosa de esas que llevaba, solo me dejo un par de geles por si acaso, pero llevo toda la carrera sin tomar nada de eso y no creo que empiece a tomar nada ahora, sobre todo después de lo que he pasado con la tripa... Aprovecho también para llamar a Junkal y mis padres para decirles que estoy bien y que seguramente llegaré algo más tarde de lo que había previsto antes de empezar. Les había dicho que seguramente llegaría sobre las 18 o incluso antes, pero vamos, ahora no me veo yo llegando a esas horas. Tras dar un repaso a la ropa, estar otro rato tirado a la bartola y beber y comer algo más de fruta toca volver al trabajo, ¡¡han pasado casi tres cuartos de hora desde que llegué a Landa!! Son casi las 11 y quedan unos 40 kilómetros por delante, pero menudos 40 kilómetros...

Por la zona después de Landa
Nada más salir de Landa toca subir. De aquí al Aizkorri va a ser así continuamente, subir y bajar sin parar, y ahora al principio casi todo subir, así que a andar toca. Lo bueno es que ahora los avituallamientos líquidos son bastante más abundantes, y se agradecen. Hasta los famosos molinos hay poco más de 10 kilómetros, kilómetros de mucho andar, por las subidas, pero trote cuando se puede. En este tramo me tengo que mirar un par de veces la zapatilla izquierda, porque noto que algo me molesta y parece una china pero no tengo nada... Esta parte la hago entera con Andoni mano a mano, parece que el avituallamiento de Landa me ha sentado bien e incluso los últimos kilómetros antes de los molinos los hago yo en cabeza, y a buen ritmo, ya que adelantamos a más corredores de los que nos adelantan a nosotros.

A los molinos llego con buenas sensaciones. Sobre esta zona he leído mucho diciendo que es la más dura de la carrera. Claro, son más de 10 kilómetros de subi-baja continuo con ya 70 kilómetros en las piernas y, a las horas a las que se suele llegar, con toda la solana dando en la cabeza. Como yo llego bien, pues espero que a mi no se me hagan tan duros.
Nada más llegar al primer molino, tras subir un buen repecho, me doy cuenta de que estos molinos no están aquí de casualidad, sopla un viento de narices. Bueno, al menos sopla de medio lado y no de cara, así que al lío. Son 78 molinos, los contamos, ¿no, Andoni? 1... 2... 3... ... ...17 y acabamos el primer collado. Tras acabar este primer collado me doy cuenta que las cosas no son como yo tenía en mente. Desde Vitoria-Gasteiz yo solía fijarme en estos molinos y los veía así todo seguiditos en lo que parecía un solo collado con "ligeras" subidas y bajadas. Ahora en vivo veo que de seguidos nada, cada grupo de molinos está en un monte diferente, y para pasar de un monte a otro pues, os podéis imaginar, hay que hacer una buena bajada con su correspondiente buena subida. Tras llegar al segundo grupo de molinos me empieza a cuadrar más eso de que esta zona es de las más duras de la carrera. Tras el segundo grupo de molinos lo de contar molinos ya es una historia pasada, que los cuente el p**o molinero. Las buenas sensaciones se las ha empezado a llevar el viento, que por cierto no deja de soplar. Yo manguitos y cuello de la camiseta bien arriba, Andoni se tiene que parar a poner un cortavientos.

El tiempo entre molinos (foto 42195)
Andoni siempre me comentaba que en una carrera de estas te da tiempo a morir y revivir (metafóricamente hablando) varias veces, para el tercer grupo de molinos yo ya estoy andando hacia el cementerio. Empezaba, de nuevo, mi calvario. No voy a entrar en detalles, pero estos kilómetros son básicamente arrastrarme cuesta arriba para trotar cuesta abajo, al menos podía trotar cuesta abajo...

La zona después de los molinos es, en cuanto a perfil, muy similar. No así en cuanto al tipo de camino, que es más arbolado y no sopla tanto el viento, pero poco consuelo da eso cuando te plantas ante un cuestón. Son unos 7/8 kilómetros hasta las campas de Urbia, que están en el kilómetro 88 y pico. Queda menos de media maratón para la llegada, ooouuuuu yeeehhhaaaa. La última parte de este tramo antes de llegar a las campas es bastante más llevadera y la hacemos con otra pareja de corredores, a un ritmo bastante tranquilo. Aquí ya todo el público, que empieza a ser más abundante, no dejan de animarte con el "que no queda nada!!" y algún "un repecho y todo bajada!!". "Un repecho" JAJAJA el Aizkorri, un repechito...

Llegamos a las campas, avituallamiento en mente, pero no se ve nada, excepto el Aizkorri con algo de niebla en la cima. ¿Pero no hay también un punto de control aquí? Un poco extrañados yo me tengo parar haya o no avituallamiento, la "china" del pie no para de darme la lata. Esta vez me quito el calcetín para asegurarme que no se queda dentro y, vaya, ahora entiendo por qué no encontraba a la dichosa piedra, lo que tengo es una buena ampolla en la planta del pie. Llevo compeed en la mochila, pero en la planta del pie... na, no me pongo nada, vamos para el Aizkorri, que cuanto antes lo empecemos, en teoría, antes lo acabaremos.
Ya de camino al Aizkorri, antes de empezar las rampas duras de verdad, hay unas casitas y, ¡¡vaya sorpresa!!, ahí está el avituallamiento y zona de control. Además es avituallamiento con algo de sólido, que agradable sorpresa :-) ¿A que no sabéis a que me puse tibio? Pues sí, a gajos de naranja y de sandía jaja lo que llevaba comiendo todo el día, sano sano, oye.

Y empezamos la subida. Yo voy un poco acojonado, según voy no se lo que me va a costar subirlo, encima igual hay niebla arriba y parece que refresca. A Andoni le dejo a su ritmo casi nada más empezar y yo me engancho detrás de otro corredor que parece más asequible. Y oye, según voy subiendo me voy encontrando mejor, ¿será la naranja?, ¿será la sandía? El caso es que estoy REVIVIENDO. Parece esto una película de zombis. Esta subida, que pensaba iba a ser un infierno, se me hace relativamente fácil. La parte final la hago con unos veteranos con los que incluso me paro a beber agua y que me cuentan como en las primeras ediciones apenas había 2 o 3 avituallamientos, contando sólidos y líquidos, en toda la carrera. Buff, pues menos mal que las cosas han cambiado.

Ya en la cima, ¡menudo peso me he quitado de encima! Sin el Aizkorri entre la meta y yo, y con mi reciente resurgimiento, todo se ve mucho fácil. Son las 17:30 pasadas y quedan poco menos de 10 kilómetros, incluso entra en mi cabeza bajar de las 19 horas, pero tras los primeros metros de "bajada" me empiezo a hacer a la idea de que eso no va a ser tarea fácil. La bajada no es fácil y vamos unos cuantos corredores en fila india y no muy rápido. Tras un par de kilómetros en grupeto el camino ensancha algo y se hace un poco más fácil, lo que me permite pegar un acelerón (quién me iba a decir a mi que iba a meter acelerones a estas alturas de la carrera) y adelantar a unos cuantos corredores para coger vía libre. Voy bastante rápido, adelantando gente, y sobre el kilómetro 84, ¡sorpresa!, ahí está Andoni. Le aviso que voy y se pone a rebufo mío. Estamos yendo muy bien, a trote y pasando a corredores (alguno también nos pasa a nosotros ehhh). Hay alguna subida, pero bien, aguantando, a ver si al final se me va a quedar corta la carrera... jajaja ¡no! Ya solo quedan dos kilómetros y de bajar de 19 horas nos podemos olvidar. En este punto Andoni, que también es humano :-P llevaba ya un rato que le había dado el flato y, como a estas alturas de la carrera no nos íbamos a poner a sufrir de mala manera (y yo tampoco iba sobrado claro está), pues hicimos estos dos últimos kilómetros a medio trote y andando.

Por Araia, con la meta a la vista
Han pasado algo más de 19 horas desde que Andoni y yo, y algún otro corredor, salimos de Ondategi con este pueblo en mente y, por fin, tras algo más de 100 kilómetros (el GPS me marcaba 113... cosas de la grabación por minuto), aquí estamos. Los últimos metros están llenos de público, veo y saludo a Junkal y mi padre, que están animándonos cámara en mano. También hemos visto a Gema, la hermana de Andoni, que la hemos pillado dando una vuelta por Araia, nos hemos adelantado y la hemos pillado por sorpresa jaja El arco de meta lo cruzamos juntos, al fiiinnnnn, ¡¡¡¡HIRU HAUNDIAK COMPLETADA!!!!

Tenemos buena cara y todo
Resultados:
1º Javi Dominguez Ledo: 11:00:15
2º Pedro Etxeberria Urbieta: 11:14:36
3º Iokin Garai Arejolaleiba: 11:16:46
1ª Silvia Ainhoa Trigueros Garrote: 12:48:22
2ª Elena Calvillo Arteaga: 13:25:27
3ª Jone Urkizo Mendiola: 14:01:36

Resultados personales:
- Tiempo oficial: 19:09:10
- Diferencia primero: 8:08:55
- Posición general: 570/1.171
- Posición masculino: 550/1.097
- Práctica

Clasificación


Dejo ahora mis conclusiones, en frío, ya que en caliente la única que saqué es que no volvía jaja
Que llegué a meta reventado creo que ha quedado claro si habéis leído la crónica. Al día siguiente celebrábamos nuestros cumpleaños Junkal y yo y casi no podía ni moverme, entre la ampolla del pie, las agujetas de las piernas y lo escocida que tenía la entrepierna de tantas horas corriendo, andando y rozando...
Durante la carrera me dije más de una vez que esta iba a ser la primera y última carrera de este pelo, porque ni punto de comparación con los montes de Vitoria, esta era casi el doble... Ahora, un par de días después y con el cuerpo decentemente recuperado, pues la verdad es muy ilusionante ver como he conseguido acabar una carrera de este calibre, sobre todo cuando hace 2 años no era capaz ni de aguantar 1 kilómetro corriendo. Lo de que no la voy a volver a hacer, si lo digo ahora, lo hago con la boca pequeña porque... ¿quién sabe? :-D Lo que si que tengo claro es que si la vuelvo a hacer me tengo que preparar mucho mejor. Mi preparación ha sido bastante mala, me preparé mejor los montes que esta, y creo que eso me ha pasado factura durante la carrera y me ha hecho disfrutar un poco menos de lo que podía haber disfrutado.
Me quedo con que he conseguido acabarla, de la increíble sensación de correr de noche, los buenos paisajes que he recorrido, y la mejor compañía que he tenido durante la carrera, que Andoni ha sido un buen apoyo en más de un momento.

+ Web de la prueba
+ Fotos enlazadas por la organización
+ Fotos Amaia Larruzea
+ Fotos 42195


4 comentarios:

  1. Enhorabuena Beni!! tanto por la carrera como por la cronica

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Velo!
      Por cierto, que eres mi mejor comentarista jeje

      Eliminar
  2. Gran crónica compañero. Espero verte este año. Será mi primera ultra.
    Me he quedado con las ganas de saber qué tipo de entrenamiento llevaste (salidas a la semana, kilómetros,etc), así como comida recomendada.
    Reitero mis felicitaciones. Saludos desde Cabra.
    Manuel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aúpa Manuel, pues igual si nos vemos porque yo repito :-)
      Esta carrera la vas a disfrutar, aunque este año habrá que ir más preparado para el agua y el frío, por el tema del cambio de fechas.

      En cuanto a los entrenos, yo intento salir unas 3 veces a la semana, haciendo una tirada algo más larga el fin de semana, aunque no soy de llevarlo a rajatabla... En la crónica hablo de que iba mal preparado, pero fué más porque hice mucho entreno por asfalto (ese año hice la maratón de Vitoria un mes antes y me preparé más para ella) y poco monte. Yo recomiendo que intentes hacer entrenos por el monte, y metiendo desnivel, que al final es lo que te encuentras en estas carreras. Yo, como apenas hice, luego me quedaba clavado en cada cuesta jeje
      La comida, si te refieres a durante la carrera, yo siempre llevo 3 o 4 barritas y algún gel, pero para casos de "emergencia" (pajarón), porque prefiero mil veces comer fruta, frutos secos, etc. que hay en los avituallamientos y que me sientan mucho mejor. De hecho suelo llegar con casi todo a la meta jeje Es bueno llevar, además de las barritas, alguna cosa que te entre bien (gominolas energéticas suelo llevar yo, pero eso depende de cada corredor, hay gente que lleva fruta, membrillo, etc.) para intentar comer entre avituallamientos. Comer y beber durante la carrera es lo más importante.

      Y como decía mi amigo Andoni, en una carrera tan larga es normal "morir" varias veces, lo importante es no desanimarse y seguir adelante, si vas bien preparado tu principal rival va a ser la cabeza ;-)

      Un saludo y gracias por las felicitaciones :-)

      Eliminar